EL COSTO OCULTO DE LA IA: DESDE AURA BUAP, PEPE FLORES ANALIZA EL IMPACTO SOCIOAMBIENTAL DE LOS CENTROS DE DATOS.

Puebla, Pue., 8 de octubre de 2026. La expansión de la inteligencia artificial (IA) plantea desafíos que trascienden el ámbito tecnológico. Su desarrollo y operación dependen de una infraestructura física que demanda grandes cantidades de energía, agua y recursos naturales. Bajo esta perspectiva, el Mtro. José Flores Sosa, investigador y activista por los derechos digitales, impartió la conferencia “Centros de datos: el costo ambiental de la IA”.
Durante su intervención, el también director de Comunicación de la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) explicó que los centros de datos se han convertido en infraestructura estratégica para el desarrollo tecnológico y en un elemento de competencia geopolítica.

A partir de las investigaciones de la Dra. Ana Valdivia García, profesora e investigadora de la Universidad de Oxford, sobre las cadenas de suministro de la IA, planteó la importancia de analizar el lugar que ocupa México dentro de este ecosistema global, particularmente frente a la creciente demanda de recursos naturales, infraestructura energética y capacidad de procesamiento.
El especialista advirtió que los costos ambientales de la IA no se limitan al consumo eléctrico de los servidores, sino que abarcan la presión sobre los recursos hídricos, el estrés hídrico en determinadas regiones, la contaminación acústica, la generación de residuos electrónicos y las posibles afectaciones a las comunidades donde se instalan los centros de datos.
“Cada interacción con herramientas de IA generativa forma parte de una cadena de operaciones que requiere electricidad, sistemas de refrigeración e infraestructura tecnológica, cuyos impactos deben evaluarse de manera integral”.

Frente a este panorama, Flores Sosa destacó la necesidad de fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas de empresas y gobiernos respecto a los impactos socioambientales de estas infraestructuras.
Entre los principales desafíos, identificó la necesidad de establecer mecanismos efectivos de consulta pública, ampliar la participación de la sociedad civil y academia en la Política Nacional de Energía - Política Nacional de Agua, así como promover auditorías y estudios independientes que permitan contrastar las cifras oficiales sobre el consumo de recursos y las consecuencias ambientales de la expansión digital.

Por su parte, el Mtro. Marcelo García Almaguer, director de AURA BUAP planteó una interrogante: ¿Está México preparado para negociar su lugar en la nueva cadena de valor de la inteligencia artificial? La respuesta depende de su capacidad de regulación, planeación energética y diplomacia.
"Se pronostica que para 2027, la demanda mundial de IA supondrá una extracción de agua de entre 4,200 y 6,600 millones de metros cúbicos, superando la extracción anual total de agua de entre 4 y 6 veces la de Dinamarca o la mitad de la del Reino Unido". (Making Al Less "Thirsty": Uncovering and Addressing the Secret Water Footprint of Al Models. 2025)
Como parte de la conferencia, Flores Sosa presentó el Proyecto SequIA, una iniciativa desarrollada por R3D que reúne y sistematiza investigaciones periodísticas, publicaciones académicas y recursos multimedia sobre el impacto ambiental de los centros de datos y la infraestructura que sostiene a la inteligencia artificial.

En su primera etapa, el repositorio integró 115 recursos especializados con perspectivas de México, América Latina y el contexto internacional, con el propósito de facilitar el acceso al conocimiento, fortalecer la investigación independiente y contribuir a un debate público informado.

Proyecto SequIA: https://sequia.org/

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El encuentro permitió reflexionar sobre la necesidad de incorporar criterios de sostenibilidad, transparencia y responsabilidad social en el desarrollo de la IA.
Desde AURA BUAP, estos espacios de diálogo contribuyen a ampliar la discusión sobre la gobernanza tecnológica y a reconocer que el verdadero desafío no consiste únicamente en desarrollar tecnologías más avanzadas, sino en garantizar que su expansión sea compatible con la protección del medio ambiente, los derechos humanos y el bienestar colectivo.






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