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De la Globalización a la Gobernanza Algorítmica

India celebró el AI IMPACT Summit Internacional 2026, reuniendo a directores de las principales empresas tecnológicas, representantes de 88 países y más de 500 líderes globales.
Triunfalismo tecnológico. ¿Gobernaremos la inteligencia artificial o aprenderemos a vivir bajo su gobierno?

A principios del los años dos mil, leí The World Is Flat, de Thomas Friedman. Recuerdo con claridad el impacto que me causó descubrir el llamado milagro de Bangalore: miles de jóvenes indios atendiendo llamadas desde centros de servicio que operaban de madrugada para resolver dudas de clientes en Reino Unido y Estados Unidos. La imagen de la Globalización era poderosa y sorprendente. El talento podía cruzar fronteras sin moverse físicamente. La tecnología había “aplanado” el mundo. La fibra óptica, la digitalización y el inglés como idioma puente permitían que una ciudad en India llegó a convertirse en nodo crítico de la economía global.


Aquella fue la primera gran externalización cognitiva a escala mundial. Tres décadas después, muchas de esas interacciones ya no ocurren entre humanos. Son atendidas por chatbots con modelos de IA avanzados. Sin pausas, sin turnos nocturnos, sin acentos que delaten geografía y sin caras largas de empleados. El algoritmo absorbió la función. Lo que una vez fue deslocalización del trabajo humano, hoy es automatización del mismo tanto, manual como cognitivo. El mundo dejó de ser plano. Ahora es algorítmico.


En este contexto, India acaba de celebrar el AI IMPACT Summit Internacional 2026, reuniendo a directores de las principales empresas tecnológicas del mundo, representantes de 88 países y más de 500 líderes globales. La Declaración de Delhi proclamó una visión colaborativa de la inteligencia artificial bajo el lema “Welfare for All and Happiness for All”.


¿El mensaje? La IA como herramienta para el bienestar colectivo. Pero la historia reciente obliga a observar más allá del discurso técnico-político.


India es hoy el segundo país con mayor consumo de ChatGPT después de Estados Unidos. Posee talento técnico extraordinario, una población joven digitalmente activa y una cultura empresarial tecnológica dinámica. Sin embargo, también enfrenta desafíos estructurales: estrés hídrico en varias regiones, contaminación atmosférica crónica y limitaciones en su red eléctrica. Aquí emerge la paradoja. ¿Puede un país con tensiones en infraestructura energética convertirse en potencia global de IA, al mismo tiempo que hace caso omiso a su medio ambiente? El elefante blanco de la IA en la habitación no es el talento. Es la sostenibilidad.


Jensen Huang the CEO of NVIDIA

"La IA es un pastel de cinco capas," afirmó hace unos días Jensen Huang CEO de NVIDIA: requiere Energía, Chips y Computación, la Infraestructura Tecnológica (centros de datos con sistemas de enfriamiento que demandan mucha agua), Modelos de IA, y la cereza del pastel, las Aplicaciones. La clave de una nación es tener las dos primeras capas del pastel. Por ellos la pelea de recursos naturales en el mundo. Quien obtenga primero esos recursos, logrará la supremacía de la IA a nivel global.


El resultado del summit: todos tomados de la mano, en defensa de la humanidad. ¿De verdad? Esa icónica foto, pero perturbadora para Sam Altman, evoca inevitablemente otra escena histórica: la de los directivos de las tabacaleras compareciendo ante el Congreso de los Estados Unidos en 1994, afirmaron bajo juramento, y ademas, contra toda evidencia científica, que la nicotina no generaba adicción.


De la globalización a la gobernanza algorítmica. Cuando Bangalore ofrecía servicios de atención telefónica al mundo, India exportaba capital humano. Hoy compite por algo más complejo: infraestructura computacional, propiedad intelectual y soberanía de datos. La transición es sumamente profunda. Antes, los países en desarrollo podían insertarse en cadenas globales mediante servicios digitales en trabajo humano. Ahora, la automatización amenaza precisamente esos nichos.


México en el Tablero Global


México mandó a un representante técnico al summit, aun no sabemos quién, y firmó la Declaración de Delhi. La relación bilateral con India es estratégica: comercio creciente, cooperación tecnológica, más de 250 empresas indias operando en territorio mexicano y un intercambio que superó los 11 billones de dólares en 2024. Pero la política comercial reciente muestra tensiones arancelarias que revelan una realidad: la gobernanza de la IA no puede aislarse de la política energética, comercial e industrial. Pero, es en qué posición México jugara en el tablero mundial. ¿Seremos consumidores de plataformas extranjeras? ¿Proveedores de datos? o ¿Exportadores de talento? Por eso, México va contra reloj, necesitamos capturar el valor estratégico de la nueva economía algorítmica. La globalización 1.0 conectó talento. La 2.0 automatiza talento. Esta diferencia redefine por completo el contrato social.


Gobernar la Infraestructura Cognitiva


Vivimos en una encrucijada histórica. La inteligencia artificial esta remplazando lentamente la infraestructura cognitiva del ser humano, no es la primera vez que lo digo. Y toda infraestructura concentra poder y lo moldea, profundiza desigualdades y dinamita autonomía si no existe un modelo de Gobernanza Algorítmica efectiva previo a su lanzamiento al mercado.


La pregunta ya no es si la IA va a remplazar talento, eso ya está pasando en el primer mundo. Qué aun no se refleje ese fenómeno en nuestro país, es otra cosa distinta. Eso es inevitable. La pregunta central es más incómoda: ¿La IA la vamos a gobernar o ella terminará haciéndonos sus rehenes?


La respuesta no está en los centros de datos, para nada. Está en nuestras decisiones individuales y colectivas frente al uso de la tecnología. Así lo advirtió Shoshana Zuboff en The Age of Surveillance Capitalism, el verdadero riesgo no reside en la tecnología en sí, sino en la arquitectura de poder que se construye alrededor de ella.


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